BioBrasil: Ricardo Hantzschel

El primer BioBrasil de la temporada 2022-2023 nos trae una interesante entrevista con el fotógrafo brasileño Ricardo Hantzschel.

Arrancamos nueva temporada con un invitado de lujo, el fotógrafo brasileño Ricardo Hanztschel, uno de los seleccionados en el programa de Residencia Artística de Fotografía del CEB, que el pasado 7 de septiembre, inauguraba la exposición Profundidade de tempo, en el Palacio de Maldonado.

Ricardo Hanztschel

Antes de nada, quisimos conocer un poco mejor a Ricardo, adentrarnos en sus orígenes y formación, para así entender mejor su trabajo. Él nos cuenta que se formó como periodista para después realizar distintos estudios de postgrado que le llevaron a especializarse en fotografía y poéticas visuales. Durante 15 años, fue profesor de fotografía en el Centro Acadêmico Senac (Brasil), compaginando su labor docente com su trabajo como fotógrafo comercial. Nos confiesa que se encontró a sí mismo en el aula, dando clase, pues considera que lo mejor que uno puede hacer con sus conocimientos es transmitirlos. De esta manera, uno consigue dejar su huella en el tiempo.

En realidad, Ricardo Hanztschel ya ha hecho mucho en este sentido, legándonos su maravilloso trabajo con el proyecto Cidade invertida. En 2004, durante la 26ª Bienal Internacional de São Paulo, nuestro protagonista conoció a las belgas Christine Felten y Véronique Massinger, cuyo trabajo en la muestra consistía en enormes fotografías captadas con un trailer adaptado como cámara pinhole. Cuando volvieron a casa, las artistas donaron el trailer a Ricardo, con la intención de mantenerlo activo y él lo transformó en una gigantesca cámara oscura móvil y en un laboratorio químico para realizar fotografías en blanco y negro.

Fuente: https://www.fotopositivo.com.br/

El proyecto tiene una fuerte vocación itinerante y, desde 2006, actúa en comunidades de la periferia, favelas, facultades, museos y eventos fotográficos. Ricardo nos dice que, aunque ahora Cidade invertida cuenta con una sede física donde impartir cursos y talleres, lo que realmente le emociona es su carácter nómada, la posibilidad de acercar la fotografía a poblaciones y personas que normalmente no tienen acceso a este tipo de formación. Cuando alguien entra por primera vez en una cámara oscura, se ve así mismo desde una perspectiva diferente a la habitual, y eso le permite reflexionar sobre su propia existencia y verlo todo desde un nuevo punto de vista.

Si queréis conocer mejor a Ricardo Hanztschel no dudéis en visitar su página personal, que os dejo aquí mismo.

Profundidade de tempo, una nueva manera de conocer el espacio urbano

Profundidade de tempo es el título de la impactante exposición con la que Ricardo Hanztschel nos muestra una cara completamente distinta de la populosa ciudad de São Paulo. Gracias a la técnica de la solarigrafía, aliada con el revelado digital, podemos percibir el paso del tiempo, cristalizado en unas imágenes casi oníricas y, desde luego, sorprendentes.

Ricardo nos revela que la solarigrafía fue descubierta en el año 2000, por el español Diego López Calvín y los polacos Sławomir Decyk y Paweł Kula responsables del Proyecto Solaris. Nos cuenta también que en todos sus ensayos personales busca una técnica que le permita concretizar sus ideas y en la solarigrafía encontró una forma de mostrar una São Paulo que, en realidad, no existe.

El procedimiento es sencillo: primero construyó una serie de cámaras estenopeicas o pinhole, que consisten básicamente una lata de refresco vacía con un pequeño agujero y un fragmento de papel fotográfico en blanco y negro pegado en su interior. Luego, se dejó esas cámaras sujetas a los postes de la luz de la ciudad durante seis meses o un año. El resultado permite ver el paso del tiempo, o por los menos, el rastro dejado por ese discurrir de horas, días y estaciones. Podemos ver así el movimiento del sol, su camino diario en el cielo, que es el origen de esta técnica, aunque Ricardo confiesa que lo que más le interesa son los vestigios del movimiento en la ciudad: el rastro del tráfico en la grandes avenidas paulistas o la evolución de la construcción de grandes edificios, que parecen surgir mágicamente detrás de una cortina de seda.

Nuestro protagonista nos dice que ésta es “una técnica híbrida que solo existe gracias a la tecnología digital, porque no se puede sacar una imagen decentemente visible del negativo”. Lo que vemos es la mezcla perfecta de la fotografía analógica más básica y el tratamiento digital de última generación.

Esta técnica, que une arte y ciencia, ofrece un resultado sorprendente hasta para el propio Ricardo Hanztschel, que cuando entra en el estudio de revelado no sabe qué va encontrar. Solo después, cuando digitaliza la foto, el autor recupera el control del proceso y, como un arqueólogo, extrae la imagen del negativo, “casi como si se tratara de un fósil luminoso”. Es así como la foto, finalmente, viene al mundo, y nos enseña un paisaje que ni si quiera habíamos podido imaginar.

El papel del fotógrafo en el mundo actual

Para terminar la entrevista, quisimos saber la opinión de Ricardo Hanztschel sobre el papel de la fotografía y de los fotógrafos en la actualidad. En un mundo en el que todos tenemos una cámara en la palma de la mano en forma de teléfono móvil, y en el que una imagen puede dar la vuelta al mundo en cuestión de segundos gracias a las redes sociales ¿qué lugar ocupa el fotógrafo profesional?

Nuestro entrevistado afirma que el fotoperiodista tiene todavía un papel muy importante, como filtro de la imagen que se transmite. Igual que antes era importante saber quién había escrito un texto, ahora es trascendental conocer al autor de la foto, porque el nombre es garantía de compromiso, de veracidad y de no manipulación.

Por otro lado, estaría lo que Ricardo llama la “fotografía del sueño”, la foto artística, en la que uno puede dejar volar su imaginación. En ese sentido, la fotografía actual se aproxima mucho a la pintura, a la creación pura, como ocurre con la exposición Profundidade de tempo. Y es que como decía Goya “el tiempo también pinta” y la fotografía de Ricardo Hanztschel se ajusta perfectamente a esa definición, un trabajo en el que uno:

deja que el tiempo le sorprenda, que el tiempo diseñe él solo una buena parte. Es una fotografía de paciencia, porque ahora uno hace una foto e inmediatamente quiere ver el resultado. En mi caso, una vez que pongo la lata, me tengo que olvidar de ella, solo paso para asegurarme que nadie la ha tocado (…) Creo que esa faceta de la sorpresa es sensacional y creo que, con el triunfo de lo inmediato, la gente ha perdido la capacidad de sorprenderse, de imaginar…

Ricardo Hanztschel

Para soñar hace falta tiempo, y es eso lo que Ricardo Hanztschel nos ofrece en su maravillosa Profundidade de tempo: unos minutos para parar, respirar y verlo todo desde otra perspectiva.

Canción del programa

“Oração ao tempo”, de Caetano Veloso.

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