BioBrasil: Lélia González

En el programa de hoy repasamos la vida y aportaciones teóricas de la antropóloga brasileña y activista feminista negra Lélia González.

Lélia Gonzalez es una figura fundamental de la antropología y de la lucha feminista negra en Brasil y todo el continente americano. Fue antropóloga, historiadora, filósofa, profesora y activista. Especialmente, pionera en el estudio de la interrelación del género, la raza y la clase, antes incluso de que se acuñara el término interseccionalidad. Tanto en su producción académica como en su activismo, reivindicó la historia de la población negra en Brasil y América y el valor de sus aportaciones culturales. 

Trayectoria de Lélia González

Lélia Gonzalez de Cézar Loureiro. Revista Cult. Wikipedia, dominio público.

Lélia de Almeida nació el 1 de febrero de 1935, en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais (Brasil). Era la penúltima de dieciocho hijos en una familia obrera. Sin embargo, cuando ella tenía ocho años, el equipo de fútbol Flamengo fichó a uno de sus hermanos y se mudaron a Río de Janeiro. Ahí estuvo trabajando de niñera para una familia rica, pero pudo proseguir con su educación. Se graduó en Geografía e Historia y posteriormente en Filosofía en la actual Universidad Estatal de Río de Janeiro. Después, obtuvo una maestría en Comunicación Social en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro y se doctoró en Antropología política y social en la Universidad de São Paulo. Trabajó de profesora desde los años 60, en plena dictadura militar, y durante las décadas posteriores. En especial, impartió cursos de cultura negra en diversas instituciones como la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro.

A lo largo de estos años de formación, Lélia se fue asimilando en los parámetros eurocéntricos de las instituciones académicas y pasó por el proceso de blanqueamiento que posteriormente señaló y criticó.  

Varios acontecimientos la despertaron de esta «amnesia». Aunque quizá el más determinante fue su matrimonio con el español y compañero de facultad, Luiz Carlos González.  La familia de Luiz rechazó fuertemente el casamiento y este acabó suicidándose un año después. Tras una experiencia de racismo tan dolorosa como esta, Lélia fue ganando conciencia de su identidad como mujer negra y no tardó en implicarse de lleno en el mundo del activismo. 

Militante por los derechos de las mujeres negras

En 1978 en São Pablo,  fundó junto con otras activistas el Movimiento Negro Unificado contra la Discriminación Racial. Aún bajo una dictadura militar represiva que silenciaba cualquier tipo de manifestación pública, ellas salían a las calles denunciando la violencia y la discriminación que sufrían las personas negras día a día en Brasil y reclamaba políticas públicas que mejorasen sus condiciones.

Esta militancia la acabó llevando también a la política institucional durante la transición a la demcoracia. Se presentó como candidata a diputada federal por el Partido de los Trabajadores y, después, en Río de Janeiro por el Partido Democrático Laborista. Quedó como suplente en ambas ocasiones. Sin embargo, como mujer negra, Lélia defendía que era esencial ocupar estos espacios institucionales para poder poner el tema del género y la raza sobre la mesa. Además, de 1985 a 1989, formó parte del órgano fundacional del Consejo Nacional de Derechos de la Mujer, que tenía el objetivo de formular políticas públicas nacionales con perspectiva de género.  

Audio utilizado en el podcast.

Así, Lélia participó tanto en el ámbito académico como el político, el cultural y la militancia para contribuir y avanzar en la lucha feminista antirracista en Brasil.  Es un ejemplo de cómo el activismo y la lucha por el cambio social puede articularse desde todos estos ámbitos que se retroalimentan para llegar a diversas esferas de la sociedad. 

Doble denuncia: Feminismo negro

La denuncia del feminismo negro que comienzó a movilizarse en los años 60 y 70 era doble. Por un lado, denunciaban el sexismo dentro del movimiento negro. Por otro lado, denunciaban el racismo dentro del movimiento feminista. Las mujeres negras pudieron observar cómo este feminismo hablaba de mujeres en general, pero, realmente, centraba las problemáticas de las mujeres blancas burguesas e invisibilizaba las
experiencias de opresión de otras mujeres (negras, indígenas, migrantes o lesbianas). Especialmente, sus demandas no tenían en cuenta la posición de opresión concreta de la mujer negra en el continente americano en relación al pasado histórico de colonialismo y esclavitud. 

Frente a esta doble invisibilización, las mujeres negras desarrollaron su propio movimiento y teoría donde pusieron los factores del género, la raza y la clase en el centro. Entendiendo el concepto de raza, o lo negro como una construcción histórica, que está ligada a un pasado de colonialismo y esclavitud, pero también de diversidad cultural. Para Lélia esta doble opresión (por raza y por género) suponía también una doble potencialidad política.

No obstante, el feminismo negro brasileño aún tenía una tercera denuncia: al imperialismo estadounidense.  En los años 60 y 70 ya se estaba cuestionando la hegemonía estadounidense en el conocimiento, incluido en la teoría feminista negra. En Brasil, el movimiento feminista tenía los mismos problemas de racismo y clasismo que en Estados Unidos. Pero, su construcción histórica y la expresión de este racismo era distinta. Por tanto, necesitaba una respuesta distinta.

La falacia de la democracia racial brasileña

Lélia analiza las diferencias entre la expresión del racismo en Estados Unidos y Brasil. En Estados Unidos, el racismo se había expresado de forma abierta en políticas de segregación. Lo que había creado una conciencia de esta opresión y una fuerte identidad racial y unión de la población negra en la lucha.  En cambio, en Brasil lo que se instauró fue el mito del mestizaje. Antropólogos como Gilberto Freyre hablaban de que la cultura brasileña se había formado a través de un proceso equilibrado entre la cultura portuguesa, africana e indígena y que este mestizaje exento de conflictos estaba en la base del régimen democrático. Lo que se llamó la democracia racial. 

Lélia desmontó esta falacia de la democracia racial resaltando que en Brasil lo que imperaba era un «racismo por denegación»: el racismo está por todas partes pero está velado. La desigualdad se atribuye exclusivamente a la clase y existe una ideología de blanqueamiento: una superioridad blanca europea inconsciente que hace que la gente no tenga conciencia de su propia raza ni ponga en valor su cultura por querer aspirar a ese blanqueamiento. He aquí que Lélia hablaba de que el movimiento negro en Brasil primero tiene que ganar conciencia de su identidad racial, su historia y su cultura para organizarse. 

En mi caso específico pasé por un proceso de blanqueamiento muy grande. El punto de vista de la filosofía, de la política educacional y de las prácticas educacionales no nos tiene en cuenta a nosotros. Porque el proceso es siempre de masacre y destilación de la identidad. Y yo pasé por eso. Cuando llegué a la universidad yo ya estaba enblanquecida. Es una cosa tan seria, esa ideología de blanqueamiento es tan seria. Lo sé porque la viví profundamente. Yo llegué un punto que no me gustaba la música popular, samba, esas cosas. Me gustaba la música elitista, llamada música elitista, que es la música clásica europea. Igual que nosotros tenemos nuestra música clásica.

Amefricanidade

Así, Lélia reivindicaba las aportaciones de la población negra a la cultura, historia, música, danza e idioma de Brasil, poniendo a la mujer negra en el centro de su interpretación de la sociedad. Sin embargo, su crítica de la invisibilización de la población negra  en América y la hegemonía de Estados Unidos fue más allá. 

Para Lélia el concepto de América Latina es eurocéntrica, porque no tiene en cuenta a las poblaciones indígenas y negras en la construcción del continente. Por eso, ella proponía el término de Amerificanidad: una forma de pensar sobre la experiencia y la historia negra de forma unificada, no solo en Brasil sino en todo el continente. Llamarse amefricanos, lleva a la construcción de una identidad étnica que visibiliza el racismo, permite reivindicar una historia común. Sobre todo, evita jerarquización de la población negra dentro del continente americano,  denunciando que el movimiento negro estadounidense acapare etiquetas como afromerican frente a los africanbrazilian, africandominican, etc. 

El concepto de «Amefricandiad» es una herramienta para poder pensar, investigar y analizar la experiencia específica de la población negra en América, desde su pasado de explotación, esclavitud y resistencia a sus aportaciones culturales e intelectuales y hasta el presente donde continúa la lucha antirracista. En esta entrevista de 1988 para el programa Perfil do Pensamiento Brasileiro, Lélia explica este concepto en más profundidad así como otras cuestiones teóricas y sobre su vida. 

Una figura para recordar y seguir luchando

Lélia Gonzalez es recordada como una de las figuras más potentes del movimiento negro y feminista en Brasil y todo el continente americano. Fue extremadamente polifacética dedicándose tanto a la producción intelectual como a la acción política y la esfera cultural. Es especialmente loable su militancia, poniendo el cuerpo y la voz en un momento de silenciamiento y represión por la dictadura militar. 

Lélia estuvo siempre comprometida con la reivindicación de la cultura negra en Brasil y con los derechos de las mujeres negras desde un lenguaje accesible que rompiese con lo académico y sobre todo, con cualquier tipo de hegemonía occidental del conocimiento. En este sentido, sus escritos siguen siendo igual de necesarios en nuestro contexto actual en el que la lucha feminista antirracista continúa y seguimos desmontando y luchando contra la hegemonía estadounidense. Ante esto, Lélia recuerda la importancia de la solidaridad y la organización, siempre.

Algunas de sus obras y artículos más relevantes son: 

  • Gonzáelz, L. y Hasenbalg, C. (1982). Lugar de Negro. Marco Zero. 

  • (1987) Festas Populares No Brasil. Índiex. 

  • (1982) A Mulher Negra na Sociedade Brasileira. En M. T. Luz (Org.), O lugar da mulher (estudos sobre a condição fenemina na sociedade actual) (pp. 87-106). Graal. 

  • (1988). A categoría Político- Cultural de Amefricandiade. Tempo Brasileiro, Nº 92/93, 69-82.

  • (1988) Por um feminismo afrolatinoamericano. Revista Isis Internacional, Nº 9, 133-14.

Música del porgrama

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