BioBrasil: Afrofuturismo

La última emisión de Biobrasil de la temporada está dedicada a un movimiento cultural que ha adquirido fuerza y seguidores en los últimos tiempos: el afrofuturismo

El afrofuturismo es un tipo de estética literaria y cultural que combina elementos de ciencia ficción, ficción histórica, fantasía y realismo mágico con cosmogonías no occidentales. El movimiento también ha sido definido por la autora y cineasta Ytasha L. Womack, como la exploración de «la intersección entre cultura negra, tecnología, liberación e imaginación, con una pizca de misticismo […] Es una forma de unir el futuro con el pasado y, en esencia, de ayudar a reinventar la experiencia de las personas de color». Su objeto es criticar no solo la problemática actual de los negros sino también revisar, cuestionar y reexaminar los eventos del pasado.

Aunque el término no apareció hasta 1993, gracias al crítico de la tecnocultura Mark Dery​,​ la ciencia ficción ha formado parte de la producción artística y literaria afro-estadounidense desde sus inicios. Puede rastrearse, por ejemplo, en los lienzos de Jean-Michel Basquiat, en el rock psicodélico de Jimi Hendrix, en la prosa de Ralph Ellison o en el jazz vanguardista de Miles Davis, y hasta en la novela satírica “Black No More” (1931) de George S. Schuyler, en la que un médico instala en el centro de Harlem una clínica para transformar a las personas negras en blancas mediante un novedoso tratamiento.

Este movimiento, que abarca música, artes visuales, literatura, cine, televisión y hasta videojuegos, ha tenido una importante repercusión en Brasil, donde la población afrodescendiente es numerosa. En el programa os daremos unas breves pinceladas sobre algunos de los nombres más destacados de esta corriente cultural.

El afrofuturismo en la literatura

En primer lugar, quería presentaros a Fábio Kabral, uno de los primeros nombres que hay conocer para entender el movimiento afrofuturista brasileño. Fábio es autor de las novelas Ritos de Passagem (Giostri, 2014), O Caçador Cibernético da Rua 13 (Malê, 2017) y A Cientista Guerreira do Facão Furioso (Malê, 2019). Además es co fundador de la web O Lado Negro da Força, que promueve y fomenta la presencia negra en la cultura pop, además de ser un candomblecista iniciado en el Ilê Oba âse Ogodo. Esto último es fundamental para entender toda su obra, porque sus personajes y sus historias hunden sus raíces en esa cosmovisión afrobrasileña tan rica y antigua.

Él se define como un hombre negro, devorador de cómics, jugador de videojuegos y lector de varios tipos de ficción y teorías afrocéntricas, un iniciado en el Candomblé que expresa toda esa cargar de vivencias en su trabajo. Eso para él es el afrofuturismo. Porque como escribe en su blog personal, es necesario establecer límites a ese concepto. Si no, cualquier cosa en la que haya por medio una persona negra sería afrofuturismo.

Un ejemplo práctico: una peli de ciencia ficción dirigida por un cineasta negro o en la que el protagonista es negro, no es afrofuturista. Es necesario que el contexto e incluso los conceptos que se aborden en la película tengan una vertiente afro…

Ahora es el turno de Alê Santos, un autor y guionista especializado en videojuegos y storytelling. La Revista Piauí le describe como el “cronista de los negros en Twiter”, pues utiliza esta red social para combatir el racismo a base de información. Es autor de obras de ciencia ficción y fantasía afroamericana, de hecho ha participado en el recopilatorio internacional Cautions, Dreams & Curiosities: The Tomorrow Project. En 2019, publicó el cuento “Cangoma”, de Plataforma 21 en el recopilatorio Todo Mundo tem Uma Primeira Vez y en 2020 fue finalista del prestigioso premio Jabuti con la obra Rastros de Resistência, história de Luta e Liberdade do Povo Negro, editado por Panda Books. En este libro, Alê rescata la historia de grandes reinos cuya historia ha sido borrada y silenciada por años de colonialismo y postcolonialismo. Reyes, reinas, guerreros y amazonas que lucharon con bravura por su tierra, se presentan aquí cargados de fuerza ancestral. Habla por ejemplo del líder quilombola  Benedito Meia-Léngua, de la princesa guerrera que invadía los navíos negreros, del poder del imperio Axânti, así como de las atrocidades cometidas contra los pueblos africanos y la perpetuación del racismo en los discursos oficiales.

Otra autora a la que hay que tener en cuenta para entender el movimiento afrofuturista brasileño es, sin lugar a dudas, Lu Ain-Zalia. Luciene Marcelino Ernesto, que es su nombre de bautismo, estudió pedagogía en la Universidad del Estado de Río de Janeiro y fue becaria del PROAFRO/UERJ. En 2015, después de asistir a la Bienal del Libro de Río de Janeiro, se dio cuenta de que no había libros con los que pudiera sentirse identificada y decidió tomar cartas en el asunto. Fue así como nació la saga Duologia Brasil 2408, la primera obra de ciencia ficción semi-distópica brasileña protagonizada por una heroína negra. La saga está compuesta por dos novelas (In)Verdades (2016) y (R)Evolução (2017), lanzadas de forma independiente, que cuentan la historia de Ena, una valiente mujer que lucha contra la corrupción en el Brasil del siglo 25.

En 2018 y a través de una plataforma de financiación colectiva Benfeitoria, Lu publicó Sankofia, un recopilatorio de cuentos de inspiración afrofuturista que en realidad se pasea por varios géneros literarios, mezclando por ejemplo empleadas domésticas y terror social, Maracatu y capa y espada, patrimonio histórico y misterio, entre otras muchas cosas… 

En 2019 Lu Ain-Zaila lanzó su último trabajo, el libro Ìségún, Coleção Universo Insólito, Monomito Editorial, una historia cyberpunk sobre la idea de caos futurista y lo que significa la lucha y la esperanza para la periferia, combinando investigación, ancestralidad y mitología.

Afrofuturismo en las artes visuales y en la música

Pero como os comentaba al principio el afrofuturismo va más allá de la literatura y abarca otros campos como, por ejemplo, el arte. Y aquí tenemos que hablar sí o sí de No Martins, un artista versátil que transita con fluidez entre la pintura, la performance, la instalación y la experimentación con objetos. Su investigación se centra en el campo de las relaciones interpersonales del día a día y por supuesto en cuestiones raciales, pasando por la violencia policial y otros temas de actualidad. 

También está Felipe Borges, cuyo trabajo va del arte etíope y egipcio, a la cultura rastafari. Felipe desarrolla su trabajo en murales urbanos, pinturas en lienzos e ilustraciones digitales y sus diseños son sencillamente espectaculares.

Y si nos vamos al ámbito musical podemos destacar, por ejemplo, a Ellen Oléria, una cantante y compositora natural de Brasilia, con cinco discos en su haber y cuyo último álbum es una bella obra de arte llamada, precisamente, “Afrofuturista” (2016). En este disco, Ellen construye un puente entre el pasado y el futuro, escapando de los estereotipos de la música negra, con percusiones bien articuladas y guitarras contundentes. Producido por la propia Ellen y el pianista Felipe Viegas, el álbum cuenta con un bonus track obra del DJ Nave Beats y con la participación de la cantante cubana Yusa. 

El segundo nombre que voy a destacar es el de Xênia França, una bahiana de pura cepa, cuyo primer disco en solitario “XENIA” (de 2017) es un homenaje al sonido procedente de la diáspora negra. Se trata de un álbum esencialmente pop, pero con toques de música electrónica, jazz, samba-reggae y rock. 

Y ya para terminar tenemos que hablar de Jonathan Ferr. Nacido en Río de Janeiro, Ferr es una de las grandes apuestas del actual escenario del jazz brasileño. Con influencias del hip hop, del funk, del soul y de la música electrónica, su sonido ha sido descrito como “transcendental”.

Todos ellos son muy activos en redes sociales y podéis disfrutar de su trabajo sin demasiados problemas. Yo para despedir la temporada, sin embargo, he optado por algo más clásico, en realidad, por los orígenes del afrofuturismo en la música brasileña que se remontan a los años 90, con la aparición del movimiento Manguebeat. Y si hablamos de Manguebeat tenemos que mencionar la inclasificable banda “Nação Zumbi” a la que debemos auténticos himnos como “Manguetown” o “Maracatu Atômico”.

He escogido el clásico “Da lama ao Caos”, del disco del mismo nombre de 1994, todo un símbolo de Pernambuco y de la cultura pernambucana y excelente broche de oro para esta temporada atípica de BMQS.

Adriele Regine, coproductora del canal “Lendo mulheres negras”
Fábio Kabral explica qué es el afrofuturismo

Feira Preta: https://feirapreta.com/

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