Entrevista sobre desarrollo sostenible y urbanismo

El desafío del desarrollo sostenible es el tema de la entrevista a los profesores de la Universidad de Salamanca, Manuel Portillo Rubio y Fernando Silla.

Con motivo del call for papers para la sección de dosier de la Revista de Estudios Brasileños, con título “Desarrollo urbano, ecología y sostenibilidad en el Brasil del siglo XXI”, ofrecemos la entrevista a los profesores de la Universidad de Salamanca, Manuel Portillo Rubio y Fernando Silla. En la entrevista se tratan de temas como el desarrollo sostenible, la preservación ambiental y el urbanismo, así como la seguridad hídrica y la sanidad ambiental, todos estos temas centrados en la perspectiva brasileña.

Secretaría de Redacción REB: ¿Cuáles son los mayores desafíos para lograr el desarrollo en equilibrio con la sostenibilidad en Brasil y en España?

Manuel Portillo Rubio y Fernando Silla: El desarrollo sostenible en equilibrio se basa en tres pilares, el económico, el social y el medioambiental. Para alcanzar este equilibrio, la ONU aprobó en el año 2015 la Agenda 2030, en la que se incluyen 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), mediante los cuales se pretende conseguir acabar con la pobreza, conseguir una prosperidad económica en todos los países y alcanzar un desarrollo social y una protección del medioambiente en todo el mundo.

Para alcanzar estos objetivos Brasil debería poner más  énfasis en mejorar los niveles de pobreza de parte de su población y llevar a cabo actuaciones para mejorar y extender  los servicios públicos en sus ciudades; en especial, debería hacer llegar agua potable de calidad a toda la población, dotar a todos los distritos de las ciudades de una red completa de conducción de aguas residuales y su posterior tratamiento, mejorar la recogida y tratamiento de todos los residuos generados por la población, urbanizar y pavimentar todas las zonas urbanas y conservar los espacios verdes urbanos y periurbanos con el fin de proteger sus ecosistemas. Otro aspecto importante a tener en cuenta por los responsables para alcanzar un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad es disminuir la emisión de gases en los enclaves urbanos, dotando a las ciudades de unos medios de transporte colectivo suficiente y limitar más la utilización del transporte privado. Todas estas actuaciones pueden repercutir en mejorar la calidad de vida, alcanzando unos mayores niveles de salud para todos los ciudadanos, pues el bienestar de las personas depende en gran medida de la calidad de los servicios públicos de los que puede disponer. Muy importante es también que Brasil, junto a los otros países con territorio amazónico, preserven la Amazonía mediante una gestión sostenible de sus recursos. En España, en las últimas décadas se han realizado importantes inversiones para dotar a las ciudades de servicios públicos de más calidad, pero aún, en los grandes núcleos urbanos, debería tomar medidas para disminución de la contaminación atmosférica incentivando más el uso del transporte público y restringiendo el transporte privado. También tiene como asignatura pendiente disminuir el paro, sobre todo entre los jóvenes.

SR: ¿Qué políticas públicas (nacionales e internacionales) existen para la sostenibilidad?

MPR y FS: Desde que, en el año 1972, la ONU celebró en Estocolmo la Primera Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente, periódicamente, se han venido celebrando eventos a nivel internacional que, con diferentes denominaciones (conferencia, convenio, cumbre, declaración, informe, pacto, programa o protocolo), han tratado algún aspecto relacionado con el medioambiente. Es en Río de Janeiro, en la Cumbre para la Protección y Conservación del Medio Ambiente en 1992, donde se comienza a considerar el Desarrollo Sostenible como un objetivo a alcanzar en el futuro inmediato; para ello, era necesario poner en marcha, por parte de las Administraciones públicas, medidas encaminadas a la protección del medioambiente.

En el contexto internacional había que establecer acuerdos encaminados a la reducción de la contaminación ambiental, tanto atmosférica como del suelo y del agua, para alcanzar un desarrollo sostenible y, por supuesto, implicar a la economía en la preservación del medioambiente para alcanzar la sostenibilidad.

La Agenda 2030, aprobada por la ONU en el año 2015, establece las medidas que los países deben adoptar para su contribución en la mejora de los procesos encaminados a un mayor desarrollo de la sostenibilidad futura de la humanidad. En esta agenda se contemplan una serie de objetivos, entre los que caben destacar:  el uso eficiente del agua y de la energía, la creación de áreas verdes y espacios protegidos, la construcción de edificios sostenibles que utilicen energías limpias, la ordenación del tránsito y el transporte de mercancías, el comercio sostenible y el aporte de recursos financieros a los países en vías de desarrollo para que, también, puedan alcanzar estos objetivos.

SR: ¿Cómo se debe abordar la protección medioambiental en los entornos urbanos?

MPR y FS: La expansión de las ciudades como consecuencia del incremento de la población genera una serie de problemas entre los que destacan la contaminación atmosférica, una mayor demanda de agua potable y un aumento de aguas residuales, la intensificación de las “islas de calor”, incremento en la generación de residuos, la contaminación acústica, una mayor velocidad en la propagación de enfermedades, etc. Todos estos problemas están lógicamente relacionados y requieren abordarse desde una perspectiva multidisciplinar por la complejidad de muchos de ellos, pero deben de abordarse desde la prevención, minimizando la producción de contaminantes y residuos, apostando por la eficiencia energética y desarrollando áreas verdes, lo que requiere una cuidadosa planificación. La adaptación y mitigación siempre van a resultar en medidas más costosas y menos eficientes que estrategias con un enfoque claramente preventivo.

SR: En perspectiva histórica, ¿Cómo ha evolucionado la preocupación con la preservación ambiental y el urbanismo?

MPR y FS: La preocupación por la calidad ambiental en entornos humanos ha estado históricamente muy ligada y condicionada por episodios puntuales de contaminación que han ocasionado graves perjuicios a la salud humana. Tras la Revolución Industrial del siglo XIX se empieza a producir un crecimiento descontrolado de las ciudades, y el consiguiente aumento de sustancias contaminantes en el aire, el agua y el suelo. Sin embargo, la preocupación por la calidad ambiental no se ha manifestado hasta que el nivel elevado de sustancias contaminantes se ha trasladado a un deterioro significativo de la salud en entornos urbanos. Uno de los ejemplos más significativos es la llamada “Gran Niebla de Londres”, que afectó a la capital británica en diciembre de 1952. El uso masivo de carbón, rico en azufre, como combustible para combatir el frío del invierno se combinó con un fenómeno de inversión térmica que duró cuatro días y produjo unas 12 mil muertes por infecciones pulmonares. Tras este dramático episodio se produjeron cambios sustanciales en la legislación, el pionero “Clean Air Act”, de 1952, con el objetivo de preservar la calidad del aire en las ciudades. Algo hemos aprendido en las últimas décadas, y el objetivo de la planificación y gestión de áreas urbanas es preservar la calidad ambiental y garantizar la salud pública.

SR: ¿Qué es la seguridad hídrica y qué debemos hacer para alcanzarla?

MPR y FS: La seguridad hídrica se define como la capacidad de garantizar el acceso de una población a unos recursos hídricos en cantidad y calidad suficiente que le garantice poder realizar sus actividades vitales. Además de asegurar el bienestar humano y el desarrollo económico, debe también preservar la calidad del medioambiente en un sentido general. La seguridad hídrica no solo pone el foco en la sociedad y en los problemas que localmente deben atenderse en la mayoría de los casos por la escasez de los recursos hídricos, sino también debe abordar los problemas causados por las inundaciones.

Alcanzar la seguridad hídrica es un reto muy complejo con un enfoque netamente pluridisciplinar, y al que la sociedad debe orientar una gran cantidad de recursos. Para el año 2050, se espera que la población del planeta aumente desde los aproximadamente 7.700 millones de habitantes que tiene en la actualidad a cerca de 10.000 millones, de los cuales dos terceras partes van a habitar en núcleos urbanos; ello va a implicar un aumento considerable de la presión sobre las actuales infraestructuras hídricas de captación y distribución de agua, así como la necesidad de tratamiento de una mayor cantidad de aguas residuales. No hay que olvidar que muchos de los eventos extremos ligados a la disponibilidad del agua, ya sea en forma de sequía o de inundaciones, se van a ver incrementados por el cambio climático.

SR: ¿Qué es la Sanidad ambiental y cuál es su importancia?

MPR y FS: La Sanidad Ambiental se encarga de controlar, corregir y prevenir aquellos componentes (físicos, químicos o biológicos) del medio ambiente que pueden resultar nocivos para la salud humana, lo que implica controlar la calidad del agua, de los alimentos, del aire, de los residuos urbanos, de las pandemias y de las catástrofes medioambientales. Su importancia radica en que una buena Sanidad Ambiental es signo de sociedades con una buena calidad de vida y, consecuentemente, de una sociedad saludable.

SR: ¿Cómo puede la tecnología contribuir al desarrollo de ciudades más sostenibles?

MPR y FS: El uso de la tecnología puede contribuir, y de hecho ya lo está haciendo, a que las ciudades tengan un desarrollo más sostenible, incidiendo de forma importante tanto en la mejora de la calidad de vida como en el desarrollo socio-económico de la sociedad.

Los avances tecnológicos de las últimas décadas han permitido introducir herramientas informáticas que gestionan de forma más eficaz el control de la calidad del agua y del tratamiento de las aguas residuales, recogida,  manejo y reutilización de los residuos urbanos, uso eficaz de la energía utilizada, optimización del tráfico y del transporte de mercancías, control de la calidad del aire y mejora en la funcionalidad de los edificios, entre otros muchos elementos que intervienen en el funcionamiento de una ciudad. Todas estas acciones junto con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) hacen que una ciudad pueda transformarse en una Ciudad Inteligente (Smart-City) con un aumento de la calidad de vida y una mayor cohesión social de sus ciudadanos. Paralelamente, todas estas acciones contribuyen a la mejor utilización de los recursos materiales y energéticos del planeta y la conservación de los diferentes ecosistemas existentes en la Tierra.

SR: ¿Qué papel debe desempeñar la Universidad en la construcción de entornos urbanos sostenibles?

MPR y FS: En general, las universidades tienen el compromiso de transferir los resultados de sus investigaciones, realizadas por sus Departamentos y Centros de Investigación, a su entorno social y empresarial y a la sociedad en general. Estas transferencias tienen por finalidad contribuir a mejorar el nivel cultural, la calidad de vida y el desarrollo económico de su entorno social. Por otra parte, pueden contribuir ofertando consultas y asesoramientos a organismos públicos y empresas y, también, con la impartición de cursos de formación a personas que después puedan participar en proyectos y actuaciones encaminadas a la consecución de entornos urbanos sostenibles.

SR: Entre 2015 y 2016, Brasil fue escenario de la epidemia de Zika. ¿Es posible evitar estas situaciones de epidemia?

MPR y FS: Tanto el Zika como la Chikungunya o el Dengue son enfermedades víricas que son transmitidas al hombre a través de la picadura de mosquitos pertenecientes a especies del género Aedes, siendo Aedes aegypti y en menor medida Aedes albopictus las principales especies implicadas en la transmisión.

De estas tres virosis, la primera en llegar a América, y por ende a Brasil, fue el Dengue (hacia 1981), las otras dos, Zika y Chikungunya son más recientes (hacia 2015). Estas enfermedades cursan en unos casos con síntomas leves, pero el Dengue puede llegar a producir hemorragias internas que causen la muerte del paciente, y el Zika se ha relacionado con la microcefalia en recién nacidos y, también, con el síndrome de Guillen-Barré, enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso y que puede llegar a producir parálisis.

Para evitar una pandemia, o al menos atenuar los efectos producidos por estas virosis, es importante actuar contra el mosquito vector de la transmisión de estos virus, los mosquitos del género Aedes y, en más concretamente, de la especie Aedes aegypti causante del 70% de los casos de transmisión del virus a humanos. En tanto en cuanto no haya vacunas eficaces contra los virus productores de estas virosis, las herramientas para actuar contra A. aegypti van desde las más tradicionales como es la destrucción o control de los recipientes de agua (depósitos, baldes, neumáticos usados y todos los recipientes próximos a las viviendas que puedan contener agua estancada) hasta el uso de repelentes personales y, en las casas, insecticidas o mallas en las ventanas. Recientemente, mediante manipulación genética del ADN de los mosquitos en el laboratorio, se está intentando controlar las poblaciones de mosquitos con el fin de disminuir el número de hembras que puedan picar y transmitir los virus. Una forma de manipulación consiste en introducir un gen en el ADN de los mosquitos machos (gen limitante) que hace que las larvas sean dependientes del antibiótico tetraciclina, lo que implica que las larvas al no tener el antibiótico en el medio, mueren. De esta forma, se interrumpe el ciclo biológico de la especie y, consiguientemente, las poblaciones del mosquito se reducen. Otra forma consiste en masculinizar las hembras mediante la manipulación y activación del gen recesivo Nix, responsable de la determinación del sexo, que al estar activo solo origina machos, con lo cual todas las larvas al cabo de varias generaciones producirían machos. En las localidades donde se han soltado mosquitos modificados las poblaciones de A. aegypti han disminuido en más del 90%. No obstante, la comunidad científica considera que hay que tener cautela con la suelta de estos mosquitos mutados, pues estas mutaciones pueden producir híbridos viables en las poblaciones salvajes de mosquitos, como ya ha acontecido en un experimento llevado a cabo en el Nordeste de Brasil.

SR: El actual contexto de pandemia ha puesto en evidencia la compleja relación que mantenemos con los entornos naturales. ¿Qué lecciones debemos aprender de este momento?

MPR y FS: Una de las hipótesis que se barajan sobre el origen de la cepa responsable de la actual pandemia es el salto por mutación de una especie silvestre (con mediación probable de algún otro intermediario). Es probable que en el futuro se tengan evidencias firmes sobre el auténtico origen, pero la verosimilitud de la hipótesis ha puesto de manifiesto los riesgos del impacto del hombre sobre la biosfera, ya estén ligados a la invasión y alteración de los hábitats naturales o al consumo de animales silvestres que no han pasado ningún control sanitario. Sin embargo, la casuística no es nueva, y forma parte de la historia de la humanidad. Por ejemplo, Asia se ha enfrentado en las últimas décadas a virus emergentes con gran potencial pandémico (gripe aviar A (H5N1) o el síndrome respiratorio agudo o SARS, por citar sólo algunos de ellos), lo que puede explicar la mayor eficacia en su respuesta a la contención de la pandemia en esta parte del mundo en contraste con la caótica y desorganizada respuesta de los países occidentales. Sin embargo, es una historia que empezó hace miles de años. Como planteó el biólogo Jared Diamond en su obra Armas, gérmenes y acero, la domesticación del ganado en Eurasia implicó el salto de gran cantidad de enfermedades al hombre, la evolución de resistencias en las sociedades del viejo continente, y el colapso de muchas civilizaciones precolombinas ante la llegada de los colonizadores europeos con enfermedades de las que no había ningún historial de inmunización. Volviendo a la pregunta original, lo previsible es que las sociedades occidentales pongan en marcha protocolos de detección temprana y gestión de pandemias, así como mecanismos de producción de vacunas mucho más eficientes que los vistos hasta ahora. Con respecto a si esto se va a traducir en una relación menos agresiva con nuestros ecosistemas naturales, no deberíamos ser muy optimistas.

Entrevistados

Manuel Portillo Rubio ha sido profesor de Zoología en la Facultad de Biología de la USAL durante los últimos cuarenta años. También ha desempeñado cargos de gestión tanto en la Facultad como en la Universidad, ocupando los puestos de secretario y vicedecano y vicerrector de Docencia respectivamente. Durante los últimos ocho años ha sido subdirector del Centro de Estudios Brasileños (CEB) y en la actualidad es coordinador de actividades culturales de dicho centro.

Fernando Silla Cortés es profesor de Ecología en la Facultad de Biología de la Universidad de Salamanca. Es director del programa de máster y doctorado en Biología y Conservación de la Biodiversidad de la USAL. Lleva más de veinte años vinculado con diferentes universidades latinoamericanas y actualmente está colaborando con la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay), la Universidad Nacional de Costa Rica y la Universidad Federal de Viçosa (Brasil) en proyectos relacionados con la conservación y sostenibilidad del medio ambiente.

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