La pandemia de COVID-19 en Brasil

Entrevista a los profesores Dr. Carlos Alexandre Netto y Dr. José Vicente Tavares, ambos de la UFRGS, sobre la pandemia de COVID-19 en Brasil.

La Revista de Estudios Brasileños está preparando un número especial sobre la pandemia de COVID-19 en Brasil, coordinado por los profesores Carlos Alexandre Netto y José Vicente Tavares, ambos de la Universidade Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS, Brasil). Publicamos abajo el texto de la entrevista que realizamos a los profesores de la UFRGS sobre la situación de la pandemia en Brasil.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el inicio de la pandemia y hasta el 28 de octubre de 2021, se han registrado 21.748.984 casos confirmados de COVID-19, con un total de 606.246 fallecimientos. Brasil es, actualmente, el tercer país por número de casos, después de Estados Unidos y La India.

Redacción REB: ¿Cuál es la situación actual de la pandemia en el país?

Fuente: Google.

La primera ola de la pandemia del nuevo Coronavirus empezó en marzo de 2020, con la primera muerte registrada el 17 de marzo de aquel año, y con pacientes contagiados en el extranjero, básicamente procedentes de Europa. Se propagó mucho en São Paulo y Río de Janeiro, y también en la región Norte, extendiéndose luego al Nordeste y al Sur del país. Aparentemente, hubo una relajación de las medidas preventivas, entre diciembre de 2020 y marzo de 2021, durante el periodo de las fiestas navideñas y las vacaciones de verano. Por consiguiente, a partir de marzo se produjo una nueva ola, en la que se llegó a las 3.000 muertes al día, durante los meses de marzo y abril.

Nuevamente, se reforzaron las medidas de distanciamiento social y se amplió la vacunación, produciéndose una nueva reducción de los casos entre julio y septiembre de 2021. Actualmente, la pandemia está en involución, desde marzo de 2021, registrándose reducciones constantes en la media móvil. El problema es que han aumentado los casos en Río de Janeiro y São Paulo, a causa de la variante Delta, pero también del abandono de los medios de control de diseminación del virus por parte de la población. Los datos estadísticos por barrios revelan que las poblaciones más pobres, negros y pardos, ha sufrido más defunciones. De cualquier forma, la media móvil de 400 óbitos/día aún es elevada e indica que el virus continúa circulando, o sea, que la pandemia aún no ha llegado a su fin.

Redacción REB: Brasil es uno de los países del mundo más afectados por la COVID-19 ¿Qué ha fallado en la gestión de la pandemia?

En el plano federal, ha habido fallos de coordinación entre el ministro, el Dr. Mandetta, y otras instancias del gobierno federal. No ha existido una directriz central para las medidas de distanciamiento social y el eventual confinamiento, ni siquiera para el uso de mascarillas. Los ministros, el Dr. Teich y el General Pazuello, fueron aún más reticentes, siendo este último muy criticado por su ineficiencia, principalmente en el caso de la falta de respiradores en la ciudad de Manaos (Amazonas, Brasil). El ministro Dr. Queiroga, aunque inicialmente fuese más efectivo, en poco tiempo se rindió al despropósito. Se ha dejado en manos de gobernadores y alcaldes la definición de las políticas de lucha contra la pandemia. El Superior Tribunal Federal (STF) ha desempeñado, en varias ocasiones, un papel de garante del derecho a la salud. La reciente conclusión de la Comisión Parlamentaria de Investigación, abierta en el Senado Federal para depurar las responsabilidades de la gestión de la pandemia llegó al increíble número de 80 imputados, entre agentes públicos del ejecutivo, parlamentarios y agentes privados.

Redacción REB: Hace unos meses se hablaba de una posible inmunidad de rebaño en Brasil. ¿Esto es todavía posible?

Esta posibilidad no se concretó porque, debido al alto coste de los ingresos y la elevada tasa de infecciones y mortalidad, permitir que la libre diseminación del virus produjera anticuerpos en la mayoría de la población resultó una opción temeraria. Como la inmunidad colectiva natural no es posible, la alternativa es la inmunidad inducida por las vacunas. Las estadísticas de otros países sugieren que la inmunización con la pauta completa del 80% de la población es un porcentaje seguro para la drástica reducción de las medidas de distanciamiento social y la total reapertura de la economía y de actividades no esenciales. Es posible que en Brasil alcancemos ese objetivo en los primeros meses de 2022, o tal vez, aún este año.

Redacción REB: ¿Cómo analizan la estrategia de vacunación en Brasil?

Fuente: Google.

La estrategia de vacunación comenzó tímidamente, con sólo dos vacunas autorizadas por la Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) y una gran resistencia por parte de los líderes políticos federales. A pesar de la recomendación del Ministério da Saúde, hubo actitudes contrarias a esta estrategia, por un supuesto tratamiento precoz con fármacos cuya eficacia nunca había sido comprobada (como la cloroquina y la hidroxicloroquina). Actualmente, la administración de una tercera dosis de refuerzo, en particular a los grupos más vulnerables, como los ancianos o las personas inmunodeprimidas, ha sido bien acogida por la población. La vacunación de adolescentes avanza tímidamente y el Ministerio tiene que discutir la vacunación de los niños (en la franja de edad comprendida entre los 5 y los 12 años). Este es un punto particularmente sensible, sobre todo debido a la vuelta a las clases presenciales, obligatorias ya en algunos Estados y a la articulación de los movimientos anti-vacunas.

Redacción REB: ¿Es posible hablar de una mayor internacionalización de la ciencia brasileña como resultado de la colaboración con otros países en la investigación de diagnósticos, tratamientos, etc.?

La investigación en el área de las Ciencias de la Salud ya presentaba un alto grado de internacionalización, con la presencia de investigadores brasileños en los programas de secuenciación del virus. Grandes institutos públicos de investigación y desarrollo – como el Instituto Butantã, del Estado de São Paulo, y la Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz), institución federal – firmaron acuerdos de colaboración con laboratorios extranjeros para la producción de vacunas, de Inglaterra y de China. Otras colaboraciones también hicieron posible el desarrollo de vacunas en varias instituciones (como el Butantã y algunas universidades estatales y federales), aún en fase de ensayos clínicos. Gran parte de los casi seis mil papers publicados sobre la COVID-19 en los últimos dos años con autores brasileños cuentan con una coautoría internacional. Sin embargo, el mantenimiento de estas nuevas colaboraciones dependerá de las políticas públicas, federales y estatales, de apoyo e incentivo a la investigación, que están seriamente amenazadas por los recientes recortes a un presupuesto ya deficitario para la ciencia y la tecnología en 2021.

Redacción REB: Hablando sobre ciencia brasileña, ¿podrían identificar algún cambio en la percepción de la ciencia por parte de la población?

Aunque hayamos asistido a discursos negacionistas de la ciencia, en general negando la gravedad de la enfermedad y la eficacia de las vacunas, procedentes de varios sectores de la política y de una parte de la sociedad brasileña, el protagonismo de algunos gobernadores y alcaldes y, principalmente, la presencia de las instituciones de salud pública, como el Sistema Único de Saúde (SUS), han generado una sensación de gran legitimidad de la ciencia, así percibida por la mayor parte de la población. Varios estudios de opinión han demostrado que la sociedad reconoce cada vez más la importancia de la ciencia y del SUS para superar los efectos derivados de la pandemia.

Redacción REB: ¿Cuál fue la respuesta y actuación de las universidades brasileñas a lo largo de estos meses de pandemia?

Las universidades brasileñas supieron responder con prontitud, y de diversas formas, a los desafíos planteados por la pandemia. Inicialmente, trabajaron en la difusión del conocimiento sobre la dolencia, después en el desarrollo innovador de test de detección de la COVID-19, y en la producción de material de protección individual. Incluso, algunas universidades invirtieron en el desarrollo de vacunas, con tecnologías externas, tales como la Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ), la Universidade Federal de Minas Gerais (UFMG) y la Universidade de São Paulo (USP). Además, una serie de grupos de investigación estudiaron las múltiples dimensiones del nuevo Coronavirus, desde sus efectos en los seres humanos, incluido el cerebro o el reposicionamiento de fármacos, a los impactos sociales y psicológicos de la pandemia tanto en grupos sociales como en los individuos. Hay que destacar, también, que los grandes estudios epidemiológicos para trazar un mapa de la dolencia, fueron organizados por universidades públicas, como el consorcio entre la Universidade Federal de Pelotas (UFPEL), la UFRGS y la Universidade Federal de Ciências da Saúde de Porto Alegre (UFCSPA). Desde el principio, las universidades implementaron las clases no presenciales debido a la necesidad de mantener el distanciamiento social, preservando así la producción y la difusión del conocimiento universitario.

Redacción REB: Estamos viendo que las universidades y los centros e institutos de investigación han desempeñado un papel fundamental en la investigación y difusión de los resultados vinculados a la pandemia y a sus múltiples consecuencias ¿Qué futuro prevén para la ciencia producida por las universidades brasileñas?

La ciencia brasileña respondió rápidamente a la pandemia, de forma que muchos grupos de investigación pasaron a desarrollar proyectos de colaboración, derivados de las relaciones establecidas en un momento anterior. Mientras tanto, el presupuesto en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) ha disminuido drásticamente desde 2016, como consecuencia de una política de desestructuración del Estado.

Fuente: Herton Escobar, Jornal da USP, 16 de junio de 2021. Disponible en [https://jornal.usp.br/universidade/politicas-cientificas/dados-mostram-que-ciencia-brasileira-e-resiliente-mas-esta-no-limite/].

En 2009, durante el gobierno Lula, el presupuesto fue de 8,620 billones. Llegó a los 11,626 en el gobierno de Dilma para caer a los 5,498 en el gobierno de Temer en 2016. Con el actual gobierno, desde 2019 ha bajado hasta los 1,875 millones. Existe una gran aprensión en el campo de la CTI, visto que la calidad científica brasileña y la capacidad de creación científica y tecnológica pueden declinar, en caso de que no se produzca una expresiva recomposición de la financiación pública. La situación se ha tornado aún más crítica con la sanción de Ley, el último 15 de octubre, que recortó a 655 millones el presupuesto del Ministério da Ciência, Tecnologia e Inovações. Si se mantiene este recorte, algunas acciones del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq), como becas y el Edital Universal 2021, corren el riesgo de no poder continuar. Hay una gran movilización de la comunidad científica y de la sociedad civil, liderada por la Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência (SBPC) y la Academia Brasileira de Ciências (ABC) para conseguir un restablecimiento presupuestario. ¡La Universidad y la Ciencia de Brasil necesitan apoyo internacional para continuar con su misión civilizadora!

Entrevistados:

Carlos Alexandre Netto

Graduado en Medicina (1982), Máster (1984) y Doctorado (1987) en Bioquímica por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul y postdoctorado en la London University (1989-1991), trabaja como Profesor Titular del Departamento de Bioquímica de la UFRGS. Fue rector de la UFRGS durante dos mandatos (2008-2016). Miembro Titular de la Academia Brasileira de Ciências desde mayo de 2014 y fue condecorado con la Ordem Nacional do Mérito Científico por el MCTI en 2018 (Plataforma Lattes).

José Vicente Tavares

Licenciado en Sociología (UFRGS, 1971), Máster (USP, 1977), Docteur d´Etat (Université de Paris-Nanterre, 1987), Estancia Postdoctoral (University of Cambridge, 2008). Profesor Titular del Departamento de Sociología desde 1978, ya jubilado; Profesor de los Programas de Posgrado en Seguridad Ciudadana, Sociología y Políticas Públicas del Instituto de Filosofia e Ciencias Humanas de la UFRGS, Porto Alegre, Brasil. Investigador del CNPq (desde 1988; IA). Investigador del CALAS – Universidad de Guadalajara, México (2019-2021) (Plataforma Lattes).

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