BioBrasil: Distopías brasileñas

En este podcast os traemos algunas recomendaciones literarias y cinematográficas para entretener la vuelta al trabajo y, sobre todo, ampliar vuestros horizontes.

En el último BioBrasil charlamos con Samir Machado de Machado, autor de Tupinilândia, una maravillosa novela que transcurre en un ficticio parque de atracciones en medio de la selva amazónica. Hablar con Samir amplió nuestros horizontes y nos descubrió un mundo apasionante y desconocido: el de las distopías brasileñas. Pandemias de virus mortales, crisis mundiales, cambio climático, guerras imparables… ¿Dispuestos a adentraros en mundos tan parecidos al nuestro que sus inquietantes diferencias os harán estremecer?

Definiendo conceptos

El término “distopía” fue utilizado por primera vez por el filósofo John Stuart Mill en una de sus intervenciones en el parlamento inglés allá por el año 1868. Sin embargo, el concepto no adquirió relevancia hasta mediados del siglo pasado. Entre sus principales características, está la discusión sobre valores éticos o morales y la denuncia de sus posibles tergiversaciones. Para ello, las distopías suelen crear sociedades atroces, en las que los individuos carecen de uno o varios derechos básicos, usurpados por gobiernos tiránicos o perdidos como consecuencia de la reestructuración de la sociedad tras un acontecimiento apocalíptico.  

Normalmente, se considera al triunvirato formado por las obras Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury como la trilogía fundacional del género distópico. En los últimos años las distopías se han puesto de moda gracias a sagas como Los juegos del hambre o Divergente, que saltaron de los estantes de las librerías a la gran pantalla, y que generan amor y rechazo a partes iguales.  

Distopías a la brasileña. Capítulo 1: literatura

Pero ¿hay alguna distopía brasileña? La repuesta es un rotundo sí.

Para empezar, os recomendamos la novela Não verás país nenhum, de Ignácio de Loyola Brandão, publicada originalmente en 1981 y quizá una de las obras más conocidas de su autor. La historia es narrada en primera persona por Souza, un ex profesor de Historia que sobrevive en una São Paulo del siglo XXI en la que todos los aspectos de la vida están estrictamente regulados. Las mercancías están racionadas, especialmente el agua, la mayor parte de la cual se obtiene a partir de orina reciclada. Todos los ríos de Brasil se han secado, la agricultura ya no existe y la comida “falsa”, que es la única que queda, destruye el organismo humano, así como la contaminación radiactiva.

Un día Souza descubre que tiene un agujero en la mano y, en busca de una explicación para ese acontecimiento totalmente inusual, recorre una ciudad congestionada, que ya desde la primera página nos ofrece una imagen desoladora, con personas con la cara cubierta por máscaras antigás y camiones que limpian las calles de cadáveres.   

La novela tiene un ritmo desigual y algunos tropiezos estilísticos (y hasta gramaticales) que entorpecen la lectura. Quizá una redacción más cuidad hubiese convertido Não verás país nenhum, en una ópera prima de la ciencia ficción brasileña, pero aun así merece la pena, por su previsión de varios aspectos de la tragedia brasileña del (entonces) futuro. 

Un poco después, en concreto en 1985, apareció la novela Silicone XXI de Alfredo Sirkis. La historia transcurre en Río de Janeiro en un futuro 2019 y arranca con el descubrimiento del cadáver de un andrógino en una habitación del hotel Olympus. La muerte se ha producido por un único disparo en la cabeza, hecho con una pistola láser que es un arma exclusiva de las fuerzas armadas. El detective de policía José Balduino, acompañado de una periodista, es el encargado de investigar el caso, realizando descubrimientos extraños e inesperados que amenazan la vida de millones de personas en la ciudad.  

Silicone XXI es la obra que, según Roberto Causo inauguró lo que se conoce como tupinipunk del que ya os hemos hablado en otro momento, un subgénero que realiza una relectura del cyberpunk a la brasileña, con influencias del modernismo, del tropicalismo y de la literatura pop nacional. Solo por eso, ya merece la pena echarle un vistazo. 

La última recomendación literaria de esta entrega es una obra lanzada en 2013: Rio 2054: Os filhos da revolução, la primera (y hasta única) novela de Jorge Lourenço.

En el año 2054, la ciudad de Río de Janeiro está dividida entre Río Alfa (o las Luces) y Río Beta (o los Escombros). La diferencia entre las dos es monumental. La Luces es extraordinariamente rica, mientras que los Escombros es un gueto controlado por las bandas y con una tecnología atrasada, que ni se acerca a la que tenemos hoy día. El origen de esta situación está en una guerra civil, acaecida 30 años antes, y que terminó con la detonación de una bomba nuclear en el mismísimo centro de Río.  

El protagonista es un joven llamado Miguel que se gana la vida vendiendo prótesis que recupera de las carcasas de los soldados caídos durante la guerra. Un día, aparece Angra, una misteriosa mujer que empieza a adquirir fama y poder por su crueldad en las guerras de bandas, el deporte favorito de los Escombros. Temeroso de su meteórico ascenso, el mayor mafioso del Río Beta conocido como el Comandante, reúne a los mejores moteros de todas las bandas y reta a Angra a un duelo. Por distintos motivos, que incluyen a una robot consciente y sin batería, Miguel acaba participando en el reto… y ya no hay vuelta atrás. 

Jorge Lourenço recurre a este Río distópico para presentarnos algo muy presente en nuestras vidas como es la lucha de clases y la desigualdad social y lo hace de forma inteligente y para nada extremista. De hecho, todo el libro es una amplia gama de grises, donde no hay personajes enteramente buenos o malos y donde podemos encontrar ejemplos de bondad y maldad en cualquier parte, en las Luces y los Escombros. 

Distopías a la brasileña. Capítulo 2: cine y televisión

Pero si lo vuestro no es la lectura y preferís una buena película, ahí van algunas recomendaciones: 

La primera es Medida provisoria (2020), ópera prima de Lázaro Ramos, que inauguró la 47º edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Adaptación de la obra de teatro Namíbia, Não! de Aldri Anunciação, la película presenta un futuro distópico en el que una medida provisional ordena a todos los ciudadanos afrodescendientes ‒o, como los llama el gobierno, de “melanina acentuada”‒ a salir de Brasil.  

Estrenada oficialmente en el Festival Internacional de Moscú, en Rusia, el 3 de octubre de 2020, antes de su lanzamiento en Brasil la película fue objeto de diversas críticas por parte de los que apoyaban al gobierno Bolsonaro. La Agencia Nacional do Cinema retrasó su estreno varias veces por los motivos más peregrinos. Llegó a haber hasta una campaña de boicot en redes sociales. Sin embargo, a pesar todo, el largometraje tuvo bastante éxito comercial, siendo la segunda película más vista en Brasil en 2022. 

Medida provisoria es un recordatorio del colonialismo, una reflexión sobre un presente marcado por los discursos de odio, que son impulsados por la ultraderecha conservadora, y también una advertencia para el futuro.

Las otras dos pelis recomendadas están firmadas por el famoso Kleber Mendoça Filho y no son otras que Recife frio (2009) y la célebre Bacurau (2019). 

La primera, a modo de falso documental de una televisión argentina, trata de las consecuencias socio-políticas resultantes de un fenómeno de naturaleza inexplicable; y es que un futuro próximo, un meteorito cae sobre la Playa de Maria Farinha, localizada en la región metropolitana de Recife. El evento condena a la ciudad a un extraño microclima, que deja de ser tropical para ser gélido, hasta el punto de que los pingüinos encuentran allí un nuevo hogar. La peli tiene una duración de apenas 20 minutos y utiliza, como otros casos, el recurso a un cambio extremo e incontrolable para abordar la naturaleza humana, cómo las personas reaccionan y se comportan en este tipo de situaciones. Una joyita imperdible que además dura lo que un desayuno.

Mucho más conocida, sin duda, es Bacurau, que se estrenó en varios países, incluida España, y que arrasó en distintos festivales, incluyendo el Festival de Cannes. La acción transcurre en un futuro próximo, en Bacurau, una pequeña ciudad ubicada al oeste del estado de Pernambuco. Un día sus habitantes empiezan a notar que algo raro pasa en la región: unos extraños drones se pasean por el cielo y empiezan a llegar extranjeros a la ciudad decididos a exterminar a todos los residentes. Aparecen cadáveres en las calles, los coches son tiroteados y los habitantes de Bacurau llegan a la conclusión de que están siendo atacados, aunque no saben por quién ni por qué.  

La película mezcla a partes iguales (y en las dosis adecuadas) la ciencia ficción, el drama, el gore y hasta el western. El elenco, encabezado por la incombustible Sônia Braga, da solidez a la historia que además está estupendamente acompañada por una banda sonora que no os podéis perder y en la que participan entre otros Gal Costa o Geraldo Vandré. 

Para terminar hablamos de una serie que, además, está disponible en Netflix. Se trata de 3%, creada por Pedro Aguilera y desarrollada a partir de un episodio piloto independiente lanzando en YouTube en 2011.

La acción se sitúa en un momento indeterminado del futuro en el que, después de un apocalipsis, lo que antes era Brasil se ha convertido en una región miserable y decadente, escasa de recursos, conocida como el Continente. A los 20 años de edad todos los ciudadanos del Continente reciben la oportunidad de superar el Proceso, una rigurosa selección de pruebas físicas, morales y psicológicas por la se escoge a un 3% de los candidatos para tener una vida mejor en la abundancia del Maralto. Durante el año del Proceso 104, entre los participantes está Michele que es una infiltrada de la Causa, un movimiento clandestino de resistencia que quiere subvertir el injusto orden social en el que se encuentran.  

Buena parte de las pruebas que tienen que pasar los candidatos recuerdan a Divergente, pero la serie mantiene cierta originalidad y, sobre todo, un carácter propio que la hace muy disfrutable. 3% bien merece un maratón post navideño para disfrutar de una buena distopía brasileña. 

Para saber más:

Giroldo, R. Memória e ação: aspectos de Não verás pais nenhum, de Ignácio de Loyola Brandão. Literatura e autoritarismo. Dossiê “Escritas da Violência II”: http://w3.ufsm.br/literaturaeautoritarismo/revista/dossie03/art_15.php

Oliveira Neto, P. F. de (2022). A distopia na literatura brasileira do século XX. Tesis de Doctorado. Universidade Federal de Alagoas: https://www.repositorio.ufal.br/bitstream/123456789/10757/4/A%20distopia%20na%20literatura%20brasileira%20do%20s%C3%A9culo%20XX%20%282%29.pdf

Pereira, A. M. (2018). Tendências distópicas no Brasil: a fantasia como possibilidade de lidar com o pesadelo na literatura nacional. Alea: Estudos Neolatinos, 20(3), pp. 223-238: https://www.redalyc.org/journal/330/33058456012/html/

Pereira, A. M. & Farias, A. A. N. de. (2017). A distopia no Brasil: a fantasia como escape na literatura nacional. Anais do 9º SALÃO INTERNACIONAL DE ENSINO, PESQUISA E EXTENSÃO – SIEPE: https://guri.unipampa.edu.br/uploads/evt/arq_trabalhos/13060/seer_13060.pdf

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